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October 02 Los MesíasLos Mesías
He aquí la esclava del S.A.S.
Dedicado a Concha y Conchita
He de confesarlo, soy médico, y no es a mi pesar, ya que no pesa nada. Los que pesan son los otros.
Así que ahora que estoy oyendo El Mesías (Messiah, Hiligts) de Haendel, con la gloria bendita en mis oídos, con mi alma elevada, ensalzada, iba a decir inmaculada, pero tampoco es para tanto, y los ojuelos algo tristes del mes de octubre, no puedo dejar de pensar en todos mis gerentes sanitarios, y sus desastres sanitarios, y sus recortes sanitarios intentando frenar los desastres, tratando de prever lo que debió haberse previsto hace varios quinquenios, y sobrecargándo a los ingrávidos que navegamos en un espacio irreal, porque es que no acabamos de creérnoslo, viendo como acortan o no renuevan contratos a compañeros, buenos médicos, que se han dejado uñas, pestañas, higadillos e híjares trabajando como mulas de carga, aparentando efectividad, eficiencia, eficacia y dando del do de pecho por aquello de la productividad y la promesa de un futuro mejor, es decir, por la zanahoria.
Oigo el "Haleluja" en mi ordenador y la marcha fúnebre en mis entretelas.
Oigo el eco de las declaraciones de nuestra guapetona consejera de sanidad diciendo que los médicos andaluces ganamos muchosmiles de euros, mientras nos van recortando el sueldo por aquí y por allá, exigiéndonos la misma calidad asistencial y no tengo más remedio que pensar que la calculadora de la señora consejera debe de tener pilas de más potencia que las nuestras, porque nuestros cálculos no alcanzan los altos fines de nuestra existencia reflejados por ella.
Uno intenta ofrecer una sonrisa no sólo al turismo, sino también a los pobrecitos pacientes, que no tienen la culpa de nada, pero a veces lo que sale es un bufido gatuno o una sonrisa de hiena mientras uno intenta hacer juegos malabares, con el tiempo, con los recursos materiales y humanos, a modo de hombre orquesta.
No sólo los médicos, todo el sistema sanitario está dañado desde hace muchos años por una mala planificación sanitaria, mal empezada por unos y mal continuada por otros, me da igual el origen, lo que no me da igual es la rabia, cansancio y tristeza que genera.
Hoy una enfermera me ha dejado muerta de risa un libro titulado "El arte de amargarse la vida" de Paul Watzlawick. No no temáis, no le retiraré la palabra, lo ha hecho con buena intención. En la portada un hombre sentado a la mesa de un bar, delante de un vaso vacío, tiene la cabeza, con aire pensativo y apesadumbrado, dentro de una jaula de canario, loro o periquito.
Así que, como un buen loro diré, arrodillándome dócilmente, "He aquí la esclava del "S.A.S." (Servicio Andaluz de Saluz), hágase en mí tu palabra, aquí estoy, esperando al Mesías que nos salve a todos.
(Menos mal que la música merecía la pena).
La viola da gambaLa viola da gamba September 13 Gallo con calzasJuly 19 Pestañas y tizonesMe gusta ir contando tus pestañas cuando me hablas, no me entero mucho de lo que dices y me quedo con la mirada fija, como abstraída, voy contando pestañas cargadas de hormonas y de tizón, unas al norte, otras al noroeste, otras directamente al oeste, abanicando mis deseos, mientras sonríes con tu boca de buzón de correos, la de la lengua de helado de vainilla y fresa. Déjame que siga llevándote la contraria, me encanta cuando me enfado contigo, no sé por qué luego me da por pensar en el aire, en los molinos de viento y en los quijotes. Me gusta tomarme cafeses contigo, es casi como un ritual de mus con olor a puro, o de ajedrez con olor a biblioteca, o de bar de pueblo con olor a bocata lomo. Déjame que siga enganchada a tus cejas de señor con boina y tu pelo de carbón de la época de mi abuela, me serena, me sofroniza. Tú sigue intentando convencerme de algo, haz de sindicalista o de director de banco sin fondos. Da igual, yo no te escucho, lo único que deseo es estar un rato junto a tí cuando hablas. Me produce olor a chimenea. Pestañea otra vez, que yo te vea. Y dime tu frase favorita, esa que obliga a mi pensamiento a aplazar todo lo que me hace sufrir. June 08 Loreena McKennitt¿Os he contado ya que Loreena McKennitt va a venir a Málaga?, ¿que viene al teatro Cervantes el 16 de Julio?, ¿que me apasiona?, ¿que me siento volando ya antes de entrar a verla, oírla, escucharla, y sentir esa música que interpretan con esos instrumentos ancestrales?, ¿os he hablado ya de la felicidad, esa que dura instantes y luego se escapa, existe cuando atrapo esa música?
Pues ya lo sabéis. Esta canadiense con raíces celtas lleva años regalando joyas musicales.
Os copio un par de vínculos por si queréis conocerla:
April 23 Los camaleones también lloranMi lengua no te alcanza, ni siquiera te roza para dejarte viscosa, así que mucho menos te llegan mis palabras, incluso te resbalan mis comentarios, ni siquiera me oyes.
No me sienta bien este color marrón de la mesa lacada, y tampoco el de la silla negra.
Pero ni aunque me veas de un verde vejiga o de rojo de alizarina, a mí se me ponen los labios que no tengo de color bermellón y tú vuelas pálida y transparente a otros lagos.
Creo que tampoco me va bien el color taza de desayuno, me subiré por las paredes a ver qué pasa.
Desenrosco la cola y me engancho perezoso a un abedul o a una lámpara, que es que ya no sé dónde estoy, he perdido el norte, y el sur, y es que tus alas de libélula o las pestañas de mariposa de altos vuelos me dejan paralizado, espectante.
Me he colocado en la esquina de un sofá gris, a ver si así, pasando desapercibido te dignas a espachurrarme.
[Foto de Sebastian Duda para Shutterstock] April 20 VendimiópolisMe levanté con ganas de ir a por uvas, no es que tenga cara de vendimiadora, pero el sueño me había dejado impregnada del olor dulzón de las uvas y de la cara de zorra, quiero decir porque no las alcanzaba, en mi casa sólo tenía zumos de naranjas y mermeladas tradicionales, y las cinco de la mañana no era hora como para ir a carrefoures ni a otros lugares públicos a mostrar mi deseo viñador, me conformé con darme una ducha larga y caliente, nunca he confiado en las duchas frías, lejos de bajar los deseos inconfesables, producen catarros y otros síndromes de muchosmocos, el caso es que me relamía pensando en uvas moscatel, redonditas, jugosas, dulzonas, pegajosas, capaces de quitar las penas a cualquier pirata, salí de la bañera sin resbalarme como otros días, empecé con buen pie, me eché esa colonia con olor a frambuesas que atrae moscas al cuello, y salí a la calle coincidiendo con un sol vergonzoso, después de vestirme, claro, no tengo tipo como para strepteases callejeros, sé que en tu casa tienes una parra, van muchos años de morderme las uñas para no entrar a robarte, o a raptarte a tí de paso, y esa era la mañana perfecta, tus uvas ya no están agraces, se han dulcificado, como tú, escalé el muro de la vergüenza y estaba yo tan afanada intentando trepar a tu parra que no me dí cuenta de que allí estabas, con un pijama de rayas tipo preso, bastante arrugado y cochambroso por cierto, mirando las orugas de tus geranios, tampoco eran horas de mirar orugas ni geranios, pero allí estabas, me miraste algo legañoso, pero es difícil decir algo si te encuentras a tu vecina subida a la parra, me colgué de un racimo de uvas que tenía escrito el nombre de mi deseo y caí, no caí exactamente en un éxtasis como en el sueño, me dí un espaldarazo contra el césped y me fracturé la tibia. No te rías, que te veo venir, que ya me habían dicho siempre que ir a la vendimia es peligroso. |
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